A Vietnam vinimos un poco para huir de China. Estábamos hartos ya de siempre lo mismo tan industrializado todo y queríamos algo de aventura. Para no pisarnos los pies los unos a los otros decidimos visitar Vietnam, de norte a sur, y poder disfrutar de sus paisajes impresionantes y su cultura. Fuimos organizando el viaje un poco sobre la marcha, sabiendo que queríamos ver todo el norte e ir bajando hacia el sur hasta llegar a Hoi An desde donde volveríamos a Shanghai. El tiempo jugaba en nuestra contra, pero con lo barato que era Vietnam frente a China nos habríamos quedado aquí para siempre.
Culturalmente, China y Vietnam son primos hermanos. Se parecen mucho, pero con sus diferencias. Aquí se veía a la gente más libre y había un ambiente distinto en las ciudades. La gente fumaba sus pipas, pitaban por doquier, contaminación, desorden... No se si es bueno o es malo, pero a nosotros nos encantó porque pudimos cambiar de aires chinos.
Parece un trabalenguas, pero no. Esa era nuestra ruta. El avión sale a las 4 am y dormimos un poco antes en el aeropuerto y durante las 4 h de vuelo. Aterrizamos a las 6:25 de Vietnam y cuando llegamos a las 8:30 nos asentamos en el hotel, la habitación todavía no está preparada así que dejamos las cosas y vamos a sacar dinero y desayunar. Desayunamos un Banh Mih riquísimo con el célebre egg coffe que estaba!!! Hanoi era muy distinto a lo que yo había conocido de Vietnam. El casco antiguo era precioso, de estilo colonial, con vida y un color ocre característico. Lleno de banderitas y excursiones que hace sentir a cualquier turista en un resort.
Visitamos la Ciudadela de Thang Long, que fue la capital del imperio del norte durante muchos años, y los bunkers donde Ho Chi Minh se refugiaba de los bombardeos americanos con Napalm durante muchas horas y se juntaba con los oficiales para planear la guerra. Vimos mapas antiguos, trampas para los intrusos y retratos del general por todas partes.
Al salir de la Ciudadela fuimos rumbo a la pagoda del lago y de camino observamos el mausoleo de Ho Chi Minh. Aqui el señor barbudo proclamó la independencia de la Republica Popular de Vietnam una vez vencido la guerra. En el interior se encuentran los restos del líder y está prohibido sonreír allí. No se puede entrar salvo que seas un jefazo o un ruso para llevarte una vez al año el cuerpo embalsamado a Rusia para estudiarlo tal como hacen anualmente
Al salir de la Ciudadela fuimos rumbo a la pagoda del lago y de camino observamos el mausoleo de Ho Chi Minh. Aqui el señor barbudo proclamó la independencia de la Republica Popular de Vietnam una vez vencido la guerra. En el interior se encuentran los restos del líder y está prohibido sonreír allí. No se puede entrar salvo que seas un jefazo o un ruso para llevarte una vez al año el cuerpo embalsamado a Rusia para estudiarlo tal como hacen anualmente
Bordeamos el lago, que estaba repleto de cafeterías super “fancy”, para llegar al restaurante recomendado por Paco (que creemos que no es al que fuimos). Una ensalada fría muy sin más (al menos solo pedimos 1 plato). Después de este platito volvíal hotel en mototaxi, ya que la noche anterior no habíamos dormido nada. Las niñas se quedaron por ahí haciendo cosas de niñas (literalmnente fueron a tomar café y hacerse trenzas en una cafetería donde la dueña era super agradable y nada más que le cobró el café tras 3 horas haciéndoles cosas en el pelo. Menos mal que yo estaba dormido. Cuando me fui a reunir con ellas luego, hice un pit stop y me tomé por 3 euros el mejor bocata de mi vida. Después decidimos la excursión del día siguiente que consistía en ir a Catba. Debimos pillar lo que nos ofrecían en un pack todo incluido, ya que al ir por libre estábamos un poco entre dos mares pero al final salió todo bien.
Queríamos ir a tomarnos una cerveza en la calle famosa del tren, donde pasa a baja velocidad y pitando, en tu cara. Una actividad cuestionablemente segura, pero divertida. Donde fueres haz lo que vieres y nosotros también pusimos nuestra chapita de la cerveza en los raíles para que se aplastara y nos lo quedaramos de souvenir. Este fue uno de mis sitios favoritos ya que lo había intentado en otros países pero nunca pasaba el tren. Esta calle no fallaba. Por último, nos fuimos a dar la vuelta a otro laguito de la ciudad y el ambiente era buenísimo. Para cenar, fuimos a un cumpleaños que nos invitó la chica que le hizo las trenzas a las niñas y nos presentó a sus amigos, su marido y sus hijos. Eran todos adorables y estuvimos cantando en karaoke canciones que no tenisamos ni idea. tambien le pedimos alguna en español y pudimos subir a cantar mientras el artista del piano iba improvisando la partitura. Quedó genial y nos fuimos muy contentos de nuestro primer día en Hanoi.
A las 7:00 estábamos en la parada de autobús con 3 ban mihs y agua. El bus se retrasó hasta las 8 y entrando con un montón de jóvenes internacionales. Un trayecto muy divertido, mientras regateábamos con “Mario” (el animador) para conseguir una excursión a buen precio. El resto de turistas hacía el crucero de quedarse a dormir. Mario dijo: si quereis agua, llamad a Mario. Si no sabeis a donde ir, llamad a Mario. Si necesitais alojamiento, llamad a Mario. Si se os queda atascado el vater, llamad a Luigi, no a mí. Me encantó jaja.
Nos dejaron en la ciudad de Cat Ba que estaba ya en la isla para encontrar una excursión. Finalmente entramos en una agencia que nos lo dejaba por 450.000 dong pp el tour de Ha Long Bay, luego nos dijo que no le quedaban y finalmente, gracias al regateo de Pilar mantuvimos el precio acordado en el inicio.
Aprovechamos para ir a almorzar y disfrutamos de lo lindo con unas gambas con curry de leche de coco buenísimas. Unos calamares ricos y una carne con una sopita dulce buenísima. Como estábamos disfrutones, nos pedimos un helado en coco buenísimo (lo servían en un coco). Y corriendo de vuelta a la salida de la excursión. La chica de recepción dijo que estuviéramos de vuelta a las 3 para coger el bus destino puerto pero llegamos a las 3 y nos hizo esperar hasta las 4.
Oteando tierra tras 3 meses de navegación
Pueblo flotante de la bahía
Finalmente hicimos la excursión con todos vietnamitas en un barco 5 stars. Empezó nublado y chispeando pero se fue descubriendo nos hicimos amigos de Tim que nos trató de lujo. Bajamos a las kayaks y nos montamos los 3 en 1 después de un buen rato de disputa por 1 canoa. Nos encontramos unos bichos/orugas muy feos en las plantitas del ferry que tenía de todo. Hasta un trampolín para hacerte fotos ideales y una piscina de niños chicos llena de pipí. Aún así, el paseo en barco super recomendable y está lleno de turistas. Pero turistas vietnamitas, que son bastante más guarros que los internacionales.
Nos fuimos remando por una cuevita a un lugar espectacular y tranquilo para nosotros solos. Eramos la sensación del barco ya que eramos los únicos blanquitos. Al volver al puerto, pillamos un taxi que nos dejase en el Booking que habíamos reservado esa misma tarde. Estaba en mitad de la selva de esta isla y para sorpresa nuestra, cuando llegamos: no había hueco en el hotel. La señora muy agobiada y con el poco inglés que sabía nos dijo que no había hueco en toda la isla y que no podía ella hacer nada. Estaba con sus hijos y nos contó que tuvo que dejarle su cama a otra pareja en la misma situación y que ella dormía en el suelo con unos colchones. Nos ofreció a nosotros dormir igual que ella por un precio reducido y nosotros aceptamos. Fuimos a cenar a un chiringuito en la playa y nos tomamos el enésimo coco. Todo muy familiar y divertido en esta isla.
Este día íbamos a explorar toda la isla de Cat Ba y por la noche cogeríamos el bus al siguiente destino. Era un día intenso, con muchas playas, momtañas, grutas y pueblos que ver. El problema era que eramos tres y solo yo sabía conducir una moto. Así que María tuvo que aprender (a la fuerza). La isla era muy bonita y boscosa, aunque la carretera tenía bastante tráfico de camiones y muchas subidas y bajadas. María iba temblando y yo lo pasaba peor viéndole conducir. Hasta que se cayó. Resbaló en una curva que íbamos muy lentos y no apoyó el pie y se le echó la moto encima. Pero quitando eso todo genial. Un paraíso esta isla.
Tras un ferry, un bus, una parada en un sitio cutre, una señora de una tienda que se inventaba los precios exagerados y conversaciones con viejos vascos y catalanes llegamos a Nin Binh, el paraíso soñado. Trans la pequeña decepción de Ha Long Bay, confiamos en Nin Binh y no nos decepcionó. El pueblo en que nos quedábamos era Tam Coc, donde las montañas estaban y antes de ir al alojamientos cenamos en un sitio rico que teníamos guardado. Conocimos a unos españoles buena gente y nos tomamos nuestro banh mi y unos rollitos. Nos dirigimos a nuestro Homestay “Lake View Homestay” y como ya era tarde (22:30) la señora estaba dormida pero su hija pequeña la despertó. Estaba embarazada pero era encantadora, nos dio la habitación y muy bien. Aproveché para bañarme en la piscina y conocimos al personaje de nuestra próxima aventura: Fatiq. Un francés-turco que viene de viajar por ahí, ya que estuvo un año viviendo de profe en la reunión y ya había terminado e iba a la boda de su hermana en Turquía. Estuvimos hablando y nos fuimos a dormir.
Por la mañana pedimos el desayuno completo q estaba riquísimo, y tuvimos que hacer algo de tiempo porque teníamos que reunirnos online con pablo para la mentoría ya que no podíamos ir presencialmente. María hizo la suya y estaba Pilar hasta que irrumpió Juan…
Salimos en moto, una iba cargada que la lisiada María e Ignacio y la otra parecía ratatouille ya que era una rata la q manejaba el cotarro. El moro era buena gente pero un rata que te cagas, pagaba solo lo suyo y encima olía fatal, pero era buena gente y sensato. Primero fuimos a echar gasolina y conocimos a unos princesos indios muy buena gente de Vangalore, habían estudiado ingeniería agrónoma en IIT Ahmedabad, unos cocos. Salimos con la moto llena de gasolina y primer encontronazo con una rotonda vietnamita: horroroso. Que miedo, camiones sin intermitenetes, la gente se paraba en mitad de la rotonda… fatal fatal, y todo porque el francés no quería hacer la cucamona antes (decía q era mi peligroso y lo entiendo porque no tenía mucha experience con la moto, pero verdaderamente era más peligroso la rotonda y hacer la cucamona no lo era, solo que era “ilegal” y como en Europa vivimos en un Estado policial en el que o sigues las reglas o te cascan… entiendo que tuviese miedo)
Primer destino la cueva. Que en verdad no era una cueva, si no un mirador.
Y ponte a subir escaleras parriba. Y como buenos patriotas, al llegar a la bifurcación tiramos a la derecha (ERROR) fuimos a un mirador de mierda lleno de caralanes volando drones que nos hablaban en catalán y cuando le pedía que repitiese por favor me lo vuelve a decir en catalán. Capullo integral. Acabamos por decirle tú eres tonto no te entiendo en catalán y su amigo después para pasar nos dijo: “sorry” … mongolos
El caso que volvimos y tomamos el camino a la izquierda para subir aún más, echarnos gotitas guays, reencontrarnos con nuestros amigos los vascos y un americano que le estaba dando un sopapo. Seguimos subiendo y llegamos al tope del tope. Muy buenas vistas desde aquí. Conocimos al grupo más internacional que jamás había encontrado, estadounidesnses filipinos egipcios chinos turcos españoles Dominicanos, todo en un solo grupo. Bajando María e Ignacio se encontraron con los amigos indios y se quedaron a hablar extendidamente mientras Pili y fatiq bajaban a los lotos. Resulta que estaban en su luna de miel y eran más monos que monín.
Una vez en los lotos nos perdimos por sus laberintos y nos hicimos par de fotos super top. Salimos porque teníamos que comer y reunirnos. Procimo destino: Trang Ang para montar en barquitos.
Vamos a un restaurante e Ignacio tiene la llamada… se extiende más de la cuenta… le estaban esperando para comer… ahora la Pili llamada… llega la comida… timing malísimo. Pero resulta que la comida estaba rica, que no tenemos prisa y que todo salió bien. (Menos a pablo que probablemente le diese otro bajón de azúcar tras hablar con la Pili)
Continuamos el camino hasta donde se cogen las barcas y esto ya era precioso. Pagamos la entrada (8€pax por 3 h de recorrido) y conocimos a nuestra chofer: Ali Ali o… Ali Ali oooooo Ali Ali Ali se la llevó. Bueno eso , se llamaba Ali o
Era el paraíso, cinco personas remando se sitúan al frente del resto de barcas y todas las vistas son para nosotros. Que tranquilidad. Un templecito al que no se podía entrar por ir en corto cuevas inmensas donde no cabe ni un alfiler y hay que ir agachaditos y mucho mucho calor. Eso sí, después de la cueva llegamos a un valle donde no se escuchaba nada más que las palas hincándose en el agua y arrastrándola para estar más cerca del siguiente destino que no queríamos que llegara. Las montañas erguidas en un paisaje tan abrumador parecían sacados de un cuento. Cuando llegamos, el francés le dio una gran propina a Ali O (10.000 VND = 0,32 EUR) estaba anocheciendo y cogimos las motos para ver el último templo. Estaba vacío y la luna ya asomaba entre las montañas, pero eso no nos impidió adentrarnos y ver cómo el hombre y la naturaleza se fundían entre uno en el estanque con el loto, las paredes con las raíces de los árboles, o la puerta a la montaña. La pagoda estaba cerrada pero la estampa del templo nos la llevamos en nuestros corazones.
La hora de partida se acercaba y salimos a cenar. Un buen banh mi como no. Nos sentamos mientras esperábamos y veíamos a la gente pasar. Es de coña que conociésemos a tanta gente, de nuevo los vascos, los indios (curioso que conducía ella y no el),…
Cena de banh mi frente al río y duchita antes de montarnos en el bus nocturno hacia Hue. El bus era de uno solo, con tres pasillos y un poco incómodo, pero servía.
Día 4: Ninh Binh - Hué
María no durmió nada y al bajar necesitábamos reponer energías. 2 horas en la cafetería Highlands. Un buen café y bocadillos de paté. La siguiente misión era buscar transporte hasta hoi an. Hora de sacar a relucir las habilidades de regateo, pero el cansancio pudo con nosotros y sucumbimos ante la primera buena oferta que vimos. Optamos por tomar coche con conductor en vez de motos para pasar el Hai Van Pass, y vaya acierto porque lloviendo todo el camino.
Pero antes de partir, visitamos la ciudadela de Hue. Patrimonia de la UNESCO, aquí residían los emperadores de la dinastía Nguyen y era precioso. Tenía un aire a la ciudad prohibida, pero con los colores propios amarillos. Estos fueron súbditos de los franceses hasta que el comunismo acabó con ellos y tuvo que abdicar el emperador. Un calor sofocante nos acompañaba en nuestro camino y nos hizo querer abandonar antes la ciudadela. Cuando volvimos al punto de partida en Grab, tocaba sacar dinero y fue una odisea pero lo conseguimos.
Finalmente salimos con nuestro conductor to buena gente y hicimos varias paradas por el camino.
La primera una turista da pero estaba guay. Un dragón abandonado, lleno de grafitis en un parque de atracciones. Lo mejor de esto fue el coco ya que subir hasta la boca era un poco complicado
Día 5: Hué - Da Nang - Hoi An
El miercoles por la noche por fin llegamos a Hoi An, despues del tour que nos hizo nuestro amigo (no me acuerdo del nombre) en coche desde Hue. Llegamos por fin y despues de que nuestro amigo (“”) se rayara por todas las calles y supiera donde dejarnos, llegamos al hotel silk river view, donde despues de haberlo reservado por tener piscina, nos encontramos con la sorpresa de que estuviera vacia (aunque luego terminara llena por la lluvia). No fue tanto problema ya que dio lugar a la posibilidad de regateo como buenos españoles, echandole cara, y la pili en accion consiguio fruta en el desayuno y una habitacion mejor que luego por peresa rechazamos. Dejamos las cosas y nos fuimos a la zona turistica. Las dos primeras horas en Hoi An fueron las únicas que pudimos disfrutar sin lluvia, era bastante bonito, con mucho encanto y bastante ambientado. Primera parada: Sitio de las carteras. Por recomendacion de su amiga Lola, pili tenia bastante ilusion en ir especialmente a esa tienda que con tal mala suerte resulto ser la unica que estaba cerrada. Asi que fuimos a la tienda de al lado e igualmente arrasamos e ignacio desesperado por el plan que le esperaba el resto del tiempo en Hoi An. Fuimos a una calle con muchisimos puestos, tiendas… la pili como loca habia llegado a lo que podria ser la Meca para ella. Despues de un intenso regateo, dimos un paseo disfrutando de la que iba a ser la unica vista de Hoi An pasada por agua: los barquitos en el rio, las lamparas con velitas (supuestamente al ser luna llena ese dia era especial). Finalmente cenamos en un sitio en el que el caramarero destacaba por su simpatia, y tras una buena cena y unos cocos, nos dimos una vuelta y pasamos por un bar en el que unos chicos cuyo grupo se llama Morphin, tocaban wonderworld de oasis.
Seguimos nuestro paseo y empezo a chispear, “mientras que llueva asi”…. Acto seguido empezo a caer el diluvio universal. Nos empapamos y al llegar a casa y despues de una necesaria aunque no necesaria ducha, nos pusimos a planear el dia siguiente y a dormir.
Día 6: Hoi An
A la mañana siguiente, nos despertamos con la calma y tras un buen desayuno en el hotel, ignacio y maria se plantearon ir a la cueva de marmol y la pili se fue a cumplir con su deber: comprar. Al final acabamos juntos porque con la lluvia ni cueva ni ná. Menos mal que agua no impide comprar.
La tienda de las carteras seguia cerrada, pero la pili le escribio por whatsapp ya que tenia el numero en la puerta y la señora muy amable le dijo que le abriria la tienda por la tarde.
Comimos un buen banh mi en el supuesto mejor sitio de vietnam, que resulto estar muy bueno pero no ser el mejor (el de hanoi) Como muchas otras cosas, en el momento que te lo estas comiendo no sabes que sera el mejor banh mi de tu vida. Luego vuelta al hotel bajo lluvia torrencial y a descansar. Despues de una buena siesta, nos armamos de valentia y de nuevo bajo el diluvio universal nos dirigimos hacia la tienda de las carteras cantando “Por una cartera…” al ritmo de por una cabesa, sin tener ni idea de que el esfuerzo mereceria la pena sin duda. Llegamos y pasamos uno de los momentos mas divertidos del viaje, la señora era muy amable y dulce, diseñamos nuestras carteras y al dia siguiente teniamos que recogerlas. Despues repetimos cena en el mismo sitio, el de los camareros bondadosos y serviciales y luego pa casa que la lluvia no paraba y acabo llegandonos por las rodillas. Llegamos al hotel sanos y salvos, y a descansar que al dia siguiente nos esperaba un dia cuanto menos, complicado… pero todas las compras resultaron exitosas ✅
Día 7: Hoi An - Ho Chi Minh - Shanghai
✈
Llegamos a Ho Chi Minh después de pelearnos para conseguir salir en un vuelo anterior ya que nos retrasaron el nuestro de las 15 a las 17 y teníamos la conexión Ho Chi Minh - Shanghai a las 18:55. Finalmente conseguimos salir 16:40, gracias a que nos habían dado el vuelo de las 14:55 que si no hubiésemos peleado imagínate donde podríamos haber estado…
Al llegar, teníamos que coger una guagüita q nos llevara a la T1 para cambiar de terminal. Corrimos salimos de la terminal y subimos a salidas de la T2 y gracias a Ignacio nos abrieron el mostrador que ya estaba cerrado y nos sacaron el billete (todo culpa de las aerolíneas chinas que no permiten hacer checkin online). Correr, colarse en el control de inmigración, que los putos guardias de seguridad nos echasen aunque la gente nos había cedido su sitio, colarnos en el de pasaportes diplomáticos, colarnos en los escáneres, y correr a la puerta. Y aquí estamos camino china :)